HASTA SIEMPRE

Hoy es un día de llantos, de dolores de cabeza, de nervios en el estómago, de besos, de abrazos, de reencuentros, pero también de bonitos recuerdos…

Hoy, tus nietos, el último peldaño de esta gran familia, tus prendas, como tanto te gustaba decirnos, te queremos rendir este pequeño homenaje para despedirte como te mereces.

Se nos ha ido el pilar de esta familia, nuestra abuela; con la que hemos aprendido a coser, a cocinar, a rezar… La que nos enseñaba todo lo que ella sabía, la que nos daba buenos consejos. Con ella cada conversación era una aventura, una historia nueva con la que aprender. Hemos escuchado entusiasmados una y mil veces sus experiencias en Promaero y en Madrid, y las hubiéramos escuchado mil veces más.

Mientas pensábamos en que decirte en estas líneas, solo nos salían palabras de agradecimiento. Muchas gracias abuelita, muchas gracias por el cariño que nos  has dado, por el tiempo invertido en nosotros, por tus buenas palabras, por tus lecciones, por transmitirnos el valor del esfuerzo y del trabajo, y en definitiva por tu manera de ser y de vivir.

Siempre se ha dicho que no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes y nosotros teníamos a la mejor abuela que podíamos tener.

Ahora, sin esperarlo tenemos que decirte hasta siempre. El hasta siempre mas triste que nunca hayamos dicho. Has sido, eres y serás siempre la pieza imprescindible de la familia.

Tú siempre has dicho que no eras ni guapa de admirar ni fea de despreciar, pero nosotros, abuelita, te admiraremos siempre.

(4 Noviembre 2013)

L’ALIMENT SAGRAT

Estem en un moment de canvi, els infants ja no juguen al carrer, les donen tenen bones posicions laborals, els homes ajuden a les tasques domèstiques, les famílies es gasten grans fortunes en aparells electrònics i, encara més important, la gent ja no menja pa. Estem vivint una transició, el que antigament era un aliment sagrat, ha esdevingut un aliment prohibit; que només es pot menjar en ocasions excepcionals.

La societat ja no vol menjar massa, i molt menys que això suposi augmentar la panxa. Sembla que el físic és el més rellevant de les nostres vides i, davant d’això, el pa té les de perdre. Potser ha arribat el moment de reconèixer que en la guerra que nosaltres mateixos ens imposem, entre el plaer i el sacrifici, preferim patir. Ara està de moda menjar pans extravagants, d’aquells que quan els fas una mossegada et sembla que ets un ocells més que no pas un humà. Ja no es porta això de trencar el crostó de la baguette de camí a casa o mullar un pessic de pa a la salsa de l’estofat. Això ara és un pecat.

trasfondo-pan

Però no siguem hipòcrites, tots ens aturem quan passem per davant d’una fleca a primera hora del matí o quan ensumem aquella olor tan característica que surt per la finestra d’una casa i pensem «aquests deuen estar fent torrades». I és que el pa no ha deixat de ser l’aliment més estimat per tots nosaltres. L’aliment que ha format part de moltes generacions.

I sobretot no ens em d’oblidar de la seva gran virtut, atipa i a més és barat. Per això, davant la situació que ens trobem actualment, en que moltes famílies, no poden emplenar el carro de la compra, el pa tornarà al seu status. Tornarà a ser present a tots el àpats i en algunes famílies, per desgràcia, serà el plat principal.

Per tant, deixem-nos ximpleries, deixem de pensar en si la balança marca una xifra o una altra i deixem d’adornar els nostres àpats. El pa seguirà sent un aliment saludable i recomanable per a la nostra dieta. Per tant, agafeu un tros de pa recent fet i poseu-li un rajolí d’oli i un pessic de sal, i assaboriu-lo bé. I sobretot, recordem que el pa no engreixa, qui engreixa som nosaltres.

ESE MOMENTO

Estoy sentada en una butaca de terciopelo, el público en silencio, los músicos acariciando las guitarras, bebiendo un vaso de agua fresca y colocándose el sobrero que les tapa la calva. Así, con melodías suaves de fondo y con alguna canción dedicada; me di cuenta de que había llegado ese momento. Ese momento de la vida que llevas tiempo esperando en el que todo, sin motivo alguno, ha cambiado.

Ha llegado el momento en que para hablar con una de las personas más importantes de mi vida, con la que he compartido mis grandes secretos y con quien he pasado, posiblemente, los momentos más felices de mi vida, tengo que levantar el teléfono y marcar un número que ni siquiera tiene el mismo prefijo que el mío. Ahora, para verle tengo planear un viaje con antelación, coger el coche y prepararme para un largo viaje.

Ha llegado el momento en que sigo llamando tía a quien ha dejado de serlo. He llegado a ver normal esa situación por la que tantas lágrimas he derramado. Y me da mucha pena pensar que hace meses que no veo la foto de mi tío conmigo cogida en brazos; la foto que ha sido parte de la decoración de su casa durante mucho tiempo.

Y es que todo llega, todo. Incluso lo que deseamos con todas nuestras fuerzas aplazar el máximo tiempo posible. Y es que sin lugar a dudas, ha llegado ese momento.

(Noviembre, 2009)